Carta al Embajador ante las Naciones Unidas:
 

Hola,
Me llamo ¡firma ahora! y vivo en ¡firma ahora!. Recientemente oí hablar acerca del 10 de julio como Día Internacional de la Alegría; le escribo porque creo firmemente en la importancia de conmemorar esta memorable causa a una escala mundial.
A lo largo de los años nos hemos ido concienciando acerca de las experiencias humanas más allá de la tecnología y la economía, y es palpable la creciente relevancia de conceptos como qué aire respiramos, qué comida comemos y qué agua bebemos. Fue precisamente el Dr. Robert Muller, antiguo Asistente del Secretario General de Naciones Unidas, quien vio la importancia de celebrar una conferencia medioambiental a nivel mundial. También vemos, por otro lado, el apoyo de Naciones Unidas a la Paz.
Conforme el medioambiente deviene más y más una preocupación, y nuestra preocupación por la paz en la Tierra es cada vez más importante, es prioritario para nuestro mundo remarcar y fomentar sensaciones humanas sencillas, como la alegría y el amor.
Mediante el reconocimiento y el apoyo a la causa del Día Internacional de la Alegría, estaría ayudando a cada uno de nosotros a darse cuenta de que la alegría es un derecho de nacimiento, con el que se viene al mundo, y que la alegría es un estado existencial que comienza elegiendo ¡ser feliz!
Es su deber, como mi embajador ante Naciones Unidas, considerar mi petición de una forma seria y conocer que otros países están también promoviendo sus propias campañas para dotar de relevancia a la alegría, como por ejemplo Bhutan y su Gross National Happiness. La razón por la cual la alegría es tan importante es que conlleva muchos otros beneficios añadidos, repercutiendo positivamente por ejemplo en la salud.
Celebrando el 10 de julio como Día Internacional de la Alegría, yo, como ciudadano del mundo, me esforzará por mostrar gratitud, amor, gozo, optimismo y perdón en todas y cada una de las oportunidades que tenga. Por favor, apoye y promueva esta iniciativa, ¡podría ser el día más grande que nuestro planeta haya experimentado jamás!

Desde la alegría, atentamente,